EL SENADO DEBE CONVERTIR EN LEY LA MEDIA SANCIÓN DE DIPUTADOS…SIN DILACIÓN

COMO PRIMER E INMEDIATO PASO:

Resultaría catastrófico que no se frenara el tarifazo. Es difícil comprender cómo hay sectores, grupos e individualidades del arco político -por fuera de la ensalada denominada Cambiemos-, que aún estén pensando que tal vez…

La única certeza que se puede tener hoy por hoy en nuestro país, siguiendo las pautas inmediatistas impuestas por el neoliberalismo desde finales de los 70’s hasta aquí, es que si sigue el tarifazo y se impone el acuerdo con el FMI, repito, la única certeza que se puede tener, es la más negra.

El acuerdo con el FMI, NO REQUIERE la AUTORIZACIÓN DEL CONGRESO.

Durante 2016 el Senado da media sanción a un proyecto que originariamente tenía dos coautores: los senadorees PICHETTO y RODRIGUEZ SAÁ, por el cual, precisamente, se liberaba al Poder Ejecutivo de tal obligación, pudiendo en consecuencia, firmar acuerdos CON LOS ORGANISMOS MULTILATERALES DE CRÉDITO  A LOS CUALES PERTENECIERA NUESTRO PAÍS -BANCO MUNDIAL, FMI, CORPORACIÓN ANDINA DE FOMENTO, BID, etc.- para adquirir empréstitos y tomar créditos de dichas instituciones.

Luego, será modificado el artículo 60 de la vieja ley 24156, vigente desde el menemato-cavallato (como la mayoría de las normas estructurales lo son que nos gobiernan desde Martínez de Hoz, Sourrouille y Cavallo en sus dos etapas), que en su último párrafo es taxativamente concluyente sobre esa transferencia de facultades del Legislativo al Ejecutivo. En ese punto (la transferencia de facultades) es inconstitucional, pero la ley, no el acuerdo potencial ni ningún otro contraído con posterioridad a la modificación.

NO OBSTANTE ELLO, UNA LECTURA POCO INTELIGENTE DE LA 24156 ARROJA QUE, EN LAS PRESENTES CIRCUNSTANCIAS, SI EL GOBIERNO SIGUE POR EL CAMINO QUE MUESTRA HASTA LA FECHA EN LA GESTIÓN DEL ACUERDO-, HABRÍA OTROS CUATRO MOTIVOS POR LOS QUE TAL ACUERDO SERÍA NULO DE TODA NULIDAD (ver en orilleros.com el artículo anterior: https://orilleros.com/2018/05/08/otra-vez-en-el-fondo en el que recomendamos que Diputados instruya  a la Auditoría General de la Nación al respecto, no como control, pero sí como intervención previa para que no se consume un acto del que, encima, terminaremos los argentinos responsabilizados)

Con esta “discusión” y algunas otras colateralidades, el Gobierno busca ganar tiempo. Así es comprensible el anuncio efectuado por el senador Pereyra, neuquino de Vaca Muerta -el mismo que firmó una paritaria contradiciendo la Ley de Contrato de Trabajo-, quien a la salida de la Casa Rosada dio a conocer que “…el acuerdo con el Fondo tendría vigencia en 2019…”.

MUCHACHOS, SI LO FIRMAN EN 2018, INCUMPLEN LA LEY SANCIONADA POR UDS. MISMOS QUE IMPONE PARA ESTE AÑO UN TOPE DE 5% DE DESVÍOS EN EL PRESUPUESTO SANCIONADO (entre otras más). CAUSAL DE NULIDAD, off course…

(¿O el Fondo va a firmar una cláusula que diga que todo es postergable un año, para “alegría” de los griegos?)

El martes se aflojaron un poquito el lazo del cogote, ¿para qué? Para atarse una tonelada de plomo en las patas. Me explico: la “renovación” de Lebacs es al 40% mensual. Es decir, dentro de 28 días se abre el piso de la horca con el sobrepeso que termino de decir.

Muchos se preguntan (como no pudiendo creer que sea posible): – “¿…seguirán mintiendo”?

Está claro que la respuesta es SÍ.

De modo que la pregunta es: ¿”…HASTA CUÁNDO…”?

Por todo ello, cierro con el título, COMO PRIMER E INMEDIATO PASO:

EL SENADO DEBE CONVERTIR EN LEY LA MEDIA SANCIÓN DE DIPUTADOS…SIN DILACIÓN

¡OTRA VEZ EN EL FONDO!!!

que no pase como con el empréstito a 100 años

Antes del corralito, 30000 palos verdes tirados a la basura, pero con el cuero y la sangre de los argentinos como prestación y garantía.

El bailarín amarillento está como Barbarito…completamente loco.

Ya lo sabemos. Es preferible el médico antes que el funebrero.

Este acuerdo con el Fondo Monetario será completamente inconstitucional. Lo prohibe expresamente la legislación vigente. Excepto que el Parlamento y la Justicia sigan mirando para otro lado (como sucedió con el Empréstito Baring Brothers a 100 años tomado por el Caputito primo el año pasado, que era de nada más que el 10% del que en este momento está entregando el ahora en vuelo a Washington, ministro Dujovne.

La ley de presupuesto vigente ¿autoriza este empréstito?

¿Cuál será el destino de los fondos? Si lo fueran para enjugar gastos corrientes incurriría en otra transgresión. No lo sabemos, no ha sido declarado su destino, como tampoco lo fue el del centenario del 7% anual (pingüe negocio del que ya nadie quiere acordarse)

¿Cumplirá con los requisitos de eficiencia y eficacia necesarios y obligatorios en la gestión de su obtención, previstos en las normas vigentes? A juzgar por la torpeza del Ministro de Hacienda y del sospechosamente borrado Caputito de Finanzas, seguramente que no. Otro motivo inhabilitante.

¿Le han pedido asesoramiento legal y técnico PREVIO al Banco Central, tan calificado por estos días?

LA TRANSGRESIÓN A CUALQUIERA (O TODAS) DE LAS CUESTIONES APUNTADAS, SON MOTIVOS SUFICIENTE PARA TORNAR NULAS LAS OBLIGACIONES CONTRAÍDAS. EL FONDO LO SABE (pero claro, también lo sabía antes, cuando tan mal terminamos durante el 2001…y le importó un bledo)

Los señores Diputados y Senadores; los señores Jueces y Fiscales; la AGN y la SIGEN lo saben; el Poder Ejecutivo, ministerios y jefatura de gabinete, también lo saben. El único que no lo sabe es Durán Barba, pero no importa, lo cubre la denunciadora Carrió.

Sería bueno que en la Sesión Especial de Diputados de mañana miércoles 9 de mayo JUNTO CON LA LEY DE TARIFAS, SE APRUEBE UNA INSTRUCCIÓN ESPECIAL DE SEGUIMIENTO Y FISCALIZACIÓN SOBRE ESTOS ANUNCIOS DE GESTIÓN ANTE EL FMI, POR PARTE DE LA AUDITORÍA GENERAL DE LA NACIÓN, PUES DEL PARLAMENTO DEPENDEN LAMBERTO Y DICHO ORGANISMO. Para que se entere el Fondo, ¿vió?

El endeudamiento y el caradurismo no dan para más. Es preferible ponerse colorado al principio y no pálido después.

P.D: en este marco, ¿es prudente aprobar mañana la ley de Mercado de Capitales?

El formidable desafío de las TRES T

si la democracia ha sido amargamente mezquina, pues entonces de lo que se trata es de superarla con…más democracia.

No hay Nación, pueblo, Estado, comunidad en los que hoy, al menos en este Occidente en el que abrevamos culturalmente, no se encuentren terminalmente disconformes con el sistema político, uniforme y homogéneo (solamente varían las figuras y atribuciones de las máximas autoridades de los ejecutivos) que ofrece esta democracia liberal (que en rigor queda muy poco, de lo de liberal, digo).

Es que, como dice Martín Fierro, “Al que nace barrigon es al ñudo que lo fajen”; pues siendo esta democracia fruto nacido de una promesa incumplida como todo lo que viene de la burguesía, así estamos, 300 años después, sabiendo que a pesar de todo, la democracia es preferible a cualquier tiranía o dictadura, sustrato sobre el que anida la resistencia que busca formas y modos superiores de organizar la convivencia.

Cosa ésta que ocurre aún cuando  el sentimiento generalizado es la desconfianza en toda institución formal. Permitiendo superar la amarga sabiduría de que “aunque la razón le sobre, que son campanas de palo, las razones de los pobres…”.

No será retocando solamente algunas formas políticas o electorales que se conseguirá lo buscado.

Podrá obtenerse ampliando su ejercicio efectivo en todas las dimensiones de la vida: si la democracia ha sido amargamente mezquina, pues entonces de lo que se trata es de superarla con…más democracia.

En nuestro artículo anterior, https://orilleros.com/2018/03/19/ʽunidos-para-defender-la-esperanza’, continuación de varios anteriores referidos a un mismo enfoque pero desde diversos ángulos, que no es otro que llegar a la unión y unidad que reclamamos mediante la inclusión e integración de los sujetos sociales (políticos, sindicales, económicos, comunitarios). Aunque se vuelva a producir la sonrisa socarrona de algunos.

Han sido todos, y éste mismo otro más, accesos a la cuestión medular de la unidad. En este tiempo convulso proponerse “la cuestión política” es andar por otros caminos de por dónde camina la expectativa popular. Como también es errar el vizcachazo seguir insistiendo con las diversas, sutiles algunas, pomposas otras, todas engañosas formas de que la cuestión económica y el derrame son la solución al grave problema de los argentinos.

Lo que padecemos los argentinos es de un problema integral, si se quiere también sistémico (aunque alguna parte, como la económica, domine transitoriamente por las urgencias): por lo tanto, el problema es, a la misma vez, político, económico, social, comunicacional, relacional, material, espiritual (visto como sustrato de la convivencia y desarrollo de las personas, no como cuestión religiosa).

Por eso las TRES T son un formidable desafío. Pues orientan hacia esa red integral de soluciones integradas (ya que muchas de ellas, a su vez, son una subred, como se irá viendo), que es imperioso poner en marcha con prontitud, aunque luego su alcance venga de modo escalonado (entre el tiempo y la sangre, siempre el tiempo).

Hace falta entonces, un comienzo.

SI HABLAMOS DE MÁS DEMOCRACIA, no podemos sino INSISTIR EN UN NUEVO CARÁCTER,  CONDICIÓN Y DINÁMICA: PARTICIPATIVA.

Y como HOY EL MOVIMIENTO NACIONAL ES OPOSICIÓN Y NECESITA RECONSTITUIRSE, para ser congruente con lo que se propone, SERÍA BUENO QUE EMPEZARA PARTICIPANDO AQUELLO QUE NECESITA: INTEGRAR LA CONDUCCIÓN (ya dijimos que doctrina y organización de base e intermedia tiene y le alcanza para la etapa). Y ÉSTA PODRÁ SER LA BASE DE LA SOLUCIÓN POLÍTICA E INSTITUCIONAL ESTRICTA QUE LUEGO DEBERÁ ALCANZARSE PARA TODO EL PAÍS.

Perón era el garante de la unidad y muchas veces, con su santo dedo solucionó problemas similares a los actuales. Más sin embargo, casi proféticamente, en la que sería su última vez, la elección de la fórmula durante el invierno de 1973, CONFIÓ LA MISIÓN A LOS CUERPOS ORGÁNICOS.

CON LO CUAL PARTICIPÓ RENUNCIAMIENTO, CAPACIDAD, DECISIÓN, RESPONSABILIDAD -además de bondad, generosidad, reconocimiento-, atributos primordiales de la conducción.

¿No es digno de imitación y seguimiento? Puede que la palabra “digno” esté bien empleada. Más sencillamente digo, ES NECESARIO.

Porque la nota distintiva de la época es LA DESCONFIANZA: ¿alguien puede creer sinceramente que con palabras y símbolos solamente se reconstruirá el Movimiento y reconquistará el favor de la mayoría? ¿traccionando votos?

INCLUYENDO Y REPARTIENDO LAS PORCIONES DE LA CONDUCCIÓN SERÁ EL PRIMER MENSAJE, CON LICENCIA, EN SÍ MISMO ALGO ASÍ COMO EL PRIMER ANUNCIO, DE QUE EL MOVIMIENTO VA EN SERIO Y NO ES SOLAMENTE UN AVATAR ELECTORAL.

Porque cada sujeto social podrá INTEGRAR, DEFENDER Y SOSTENER EFICAZMENTE la diversidad de intereses y necesidades que conviven en la realidad efectiva.

CON REALIDAD Y NO MERAS PROMESAS (generalmente incumplidas a lo largo de estos últimos 35 años). Con un mayor y eficiente grado de PARTICULARIDAD ARMÓNICA CON LA GENERALIDAD.

A los gremios se los borró de las decisiones de fondo y de inicio hace ya más de un cuarto de siglo. Con los movimientos sociales no se puede hacer hoy lo mismo, pues nos exponemos a la demanda conflictiva continua en vez de ponernos a trabajar como necesitamos. Y a los empresarios solamente se los integra por la vía del aporte (con excepción de los que mandan, que son los que mandan) pero se los margina de las decisiones desde hace ya más de 40 años. Gremios y Movimientos Sociales reflejan la realidad de cerca de diez millones de argentinos. Partidos políticos y entidades empresarias, otros al menos cinco millones. ¿La ñata pegada contra el vidrio o sentados a la mesa de la conducción?

Por eso el momento es ahora y no después. Para decidir sobre lo general integrando lo particular. SI LA CONDUCCIÓN DEL MOVIMIENTO NO REFLEJA LA COMUNIDAD ORGANIZADA QUE ASPIRAMOS COMO  FORMA DE VIDA, ¿DE QUÉ HABLAMOS?

No alcanzarán las buenas y profesionales intenciones de los programas técnicos. Ellos vendrán después. ¿De qué?

Una conducción del Movimiento integrada desde la inclusión participativa podrá convocar a que la mayoría nos aboquemos en el tiempo inmediato, a tomar las decisiones que nos competen para bien de todos, y ese sea el compromiso que nos une. Una conducción tal podrá tomar sobre su espalda y comenzar a hacer efectivo, el legado del Modelo Argentino para el Proyecto Nacional motorizado desde la propuesta de las Tres T.

HOY ESTO ES MÁS FACTIBLE ENFOCARLO DESDE LA DEMOCRACIA SOCIAL, DENTRO DE LA INTEGRAL DEMOCRACIA PARTICIPATIVA.

Haciendo cierto y no mera declamación, que Francisco es el orientador de las conductas de su pueblo.

De aquí en más, trataré de proponer desde un enfoque particular: dentro de la DEMOCRACIA SOCIAL sobre aquellas cuestiones propositivas de la DEMOCRACIA ECONÓMICA sin la cual se hace muy difícil la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

El Movimiento Nacional puede seguir ofreciendo la superación del capitalismo mediante una revolución que beneficie el tiempo por sobre la sangre. Pero siempre firme A FAVOR DE LOS PUEBLOS Y DEL HOMBRE.

ʽUNIDOS PARA DEFENDER LA ESPERANZA’

El principio, el comienzo de la solución, es RECUPERAR EL SISTEMA DE CONDUCCIÓN Y DECISIÓN DEL MOVIMIENTO NACIONAL.
LA COMPOSICIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LA TOMA DE DECISIONES ES, DESDE AHORA MISMO, LA CLAVE DE RESTAURACIÓN

“No; yo ya sé que la oligarquía, la del 17 de Octubre, la que estuvo en la plaza San Martín, ésa ya no volverá más al gobierno, pero no es ésa la que a mí me preocupa que pueda volver. Lo que a mí me preocupa, es que pueda retornar en nosotros el espíritu oligarca. A eso es a lo que le tengo miedo, mucho miedo, y para que eso no suceda he de luchar mientras tenga un poco de vida –y he de luchar mucho- para que nadie se deje tentar por la vanidad, por el privilegio, por la soberbia y por la ambición.

Yo le tengo miedo al espíritu oligarca, por una simple razón. El espíritu oligarca se opone completamente al espíritu del pueblo. Son dos cosas totalmente distintas, como el día y la noche, como el aceite y el vinagre…”

“…para no ser oligarca y ser un buen peronista, tenemos que basarnos en un amor profundo por el pueblo y por Perón, sustentado en valores espirituales y en un gran espíritu de sacrificio y de renunciamiento, no proclamados sino hondamente sentidos.”

Eva Perón, “Historia del Peronismo”

El anhelo-necesidad-demanda-imperativo de unidad, una vez más, parece estar en la boca de muchos. Dicho esto, no sobre el pueblo pata al piso, sino sobre aquellos que tienen voz y son mostrados. Porque ya mismo, muchos de ellos proclaman que la habrán de concretar en las sombras de los espacios reducidos. Que no es el pueblo llano. Ni cercano a éste.

El “espíritu oligarca” es el modo adecuado de juzgar la conducta de las personas en la dimensión política, es decir, en lo colectivo. No se refiere a la intimidad ni subjetividad de nadies.

Pero claro, cómo se manifestaría ese algo tan difícil de “tangibilizar” (percibir, probar, ser aprehendido por los sentidos corporales).

Evita no solamente conceptualiza y define con precisión de manera universal, sino que da las condiciones: negativas (vanidad, privilegio, soberbia, ambición); y especialmente las positivas amor profundo por el pueblo y por Perón; valores espirituales; hondo sentimiento y capacidad (conducta, acción) de sacrificio y renunciamiento.

De modo que, ¿qué agregar en cuanto a conceptualización doctrinal? Nada.

Sí conviene poner en situación, dos cuestiones más ostensibles, sobre las cuales es prudente evitar caer en el plano moralista, tratamiento sumamente peligroso y negativo porque en general poco tiene que ver con la moral y menos aún, la ética; y sobre todo, porque inescindiblemente hacen a la subjetividad de la persona, del sujeto singular que habrá de integrarse y conformar el sujeto colectivo Movimiento Nacional, con su escala de valores que orienta las conductas. Pero cuestiones éstas que se mantienen en la intersección entre lo negativo y positivo que señalaba Evita; entre valor y conducta estrictamente políticos; entre concepción y acción.

Pero sobre todo, porque, como queda dicho, son de absoluta actualidad.

Son estas dos cuestiones, pertenecientes ellas a la actitud y capacidad de renunciamiento: la tendencia a la hegemonía y “el virus social de la corrupción”. Empiezo por el estrictamente político.

Tendencia a la hegemonía

1) “Tendencia” tiene dos diferenciaciones: a) una como predominio de las pulsiones del yo individual que en el hombre sustenta la capacidad de conservación, generador del sano egoísmo que se supera por el autodominio desarrollando el desinterés.

El no cultivo, o bien, el deficiente cultivo del autodominio, genera actitudes, “valores”, conductas que distorsionan aquella básica y necesaria capacidad de conservación, desarrollando una exacerbación del egoísmo (individual y colectivo).

En consecuencia, esta tendencia a la hegemonía podemos definirla como aquella disposición ínsita de la conciencia, conducta y costumbres que algunos hombres y grupos tienen y desarrollan hacia una cosa o materia determinada. Como su práctica deviene en efecto contrario a aquello que es primordialmente natural en el hombre, la búsqueda del otro, del prójimo (principio básico de sociabilidad), del bien, la verdad, la belleza; la búsqueda general de justicia y común unidad… quedará así empañada por el cerramiento en intereses sectarios.

Estas conductas negativas sustentan el deseo del poder (y terminan, como hoy, en su idolatría), y la sobre-necesidad de estimación y notoriedad. Gemelo del ansia de tener, impulso a la corrupción. Aquel, en un cierto modo como materialidad; estos últimos, inmateriales. Pero en mutua e inescindible retroalimentación.

Brevemente, para aproximarnos a comprender la primordial edificación que sustentó históricamente el Movimiento Nacional, no termina la acción del hombre con aquellas tendencias primordiales hacia el otro (convivencia, asociatividad, organización); sino que también operan otras que, como aquellas, son absolutamente “naturales” generadoras de cultura (política), y que son las tendencias de ser-para-otro (propio de los servidores, es decir, los conductores de cualquier y todo grado (benevolencia, generosidad, altruismo, etc.), inherentes al alma popular del argentino humilde y entregado.

2) La palabra, “hegemonía”, mundializada hace ya muchas décadas por Antonio Gramsci, tiene en realidad dos acepciones: la primera, estrictamente teórica, desarrollada por el autor sardo. Muy breve y riesgosamente de esta acepción podemos decir que se trata de la capacidad de orientación, conducción, encuadramiento político, intelectual y moral que tiene un grupo, organización, etc. de articular (otro de los conceptos clave gramscianos) sus intereses y fines con y sobre los de otros, apoyándose la más de las veces en la supremacía intelectual y moral (o su eficaz sustituto marketinero y multimediático); componiendo y haciendo posible la constitución de una voluntad colectiva más o menos perdurable. Puede tener o no un sistema de ideas (a lo largo de la historia del movimiento nacional si lo tuvo, evolutivo y perfectible). Esta hegemonía (supremacía cultural, política y moral) supera las conciencias parciales que la compongan. Por lo tanto, la teoría la presenta como la constitución de un todo orgánico y relacional (para Gramsci estrictamente encarnada en estructuras, aparatos e instituciones), argamasa eficaz que unifica y articula básicamente un “bloque histórico” generador de prácticas específicas productoras de una identidad común y prácticas diferenciales que sostienen, modifican y enriquecen identidades y subjetividades (al punto de hasta reconvertirse en otras) en el proceso de transformación social; y

La segunda, la más laxa y si se quiere, extendida vulgarmente, que, aún explicitando parcialmente algunas de las características anteriores, entiende la hegemonía como la lisa y llana dominación y supremacía estricta de una persona o grupo adentro de una organización definida o estructurada, determinada (sea ésta un Estado sobre otro, una empresa, un grupo social o político, etc. sobre los demás). Fuerza y poder excluyen a toda otra capacidad o potencia. La organización, estructura, aparato excluye lo orgánico es decir, todo (todos) aquello que es intrínsecamente sujeto (singular o colectivo); y finalmente, como constructo siempre tangible, acapara la voluntad general y excluye a la diversidad. Llegados aquí es más fácil comprender cómo la proximidad relacional, el encuentro personal e inmediato puede ser reemplazado por la tecnología y los multimedios. La negación de la política, en todo cuánto ésta tiene de simpleza humana como expresión relacional impulsada desde el complejo persona.

En resumen. Como puede verse nada de esto es ajeno al hombre. En todos está presente con diverso grado. La mayoría lo integra en la sana práctica social y política. Unos pocos lo exacerban y lo profesionalizan con otros provechos. Pero son hombres. El Movimiento Nacional tiene una concepción del mundo y también una concepción del hombre. Por eso siempre los ha integrado tratando de conjugarlos a favor del bien común. Se entiende esto si se es capaz de recordar cómo se hace el adobe.

El riesgo es que el Movimiento Nacional vuelva a quedar atrapado en la hegemonía de alguna “casa reinante”.

Como recordatorio eficaz me permito dos acontecimientos de la historia del último cuarto del siglo XX.

Perón volvió para cumplir la alta tarea de trabajar por la unidad de los argentinos, base para la unidad de la Patria Grande en simultaneidad del fortalecimiento del Movimiento de No Alineados.

El abrazo con Balbín y con la mayoría de las fuerzas sociales, políticas y económicas puso los cimientos para la finalización de la guerra civil. El sabía los riesgos que, de todos modos, se seguían corriendo. Por eso, a cada cual su misión.

Sin embargo…durante el turbulento invierno de 1973, cuando hizo falta la operativización del máximo de las tendencias primordiales para el otro y las de ser-para-el-otro, el Movimiento respondió con cerrazón y egoísmo. Hubo un solo compañero que impulsó otra resolución. Perón aceptó la que decidieron los cuerpos orgánicos, distinta a la que Eduardo Espil, en el Consejo Nacional, propugnaba consultar.

Consecuencia posterior de decisiones que no estuvieron a la altura de las circunstancias, luego de la noche oscura de la tiranía (alguna vez se escribirá la historia verdadera de la participación civil en ella), y ahora sí encaminados a la terminación de la guerra civil; una consecuencia grave fue la dispersión y molecularización de la orgánica del Movimiento. Dentro del tiempo en el que gobernó  una misma casa, el virreinato riojano, el Justicialismo se afilió a TRES INTERNACIONALES, en este orden: liberal, socialdemócrata y socialcristiana. Sólo botones de muestra. Las instituciones políticas del Movimiento Nacional acapararon, excluyentemente, a todas las otras modalidades de la democracia y poder popular.

Corrupción, virus social

“…Lo que se haga para luchar contra este flagelo social merece la mayor de las ponderaciones y ayudas… y esta lucha nos compete a todos… ’Unidos para defender la esperanza’, implica mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil. Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”.

Francisco exhortó también a las autoridades a que se empeñen “en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidadpero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo”.

S.S. Francisco, Perú, enero 2018

El régimen es corrupto. Esta democracia limitada y excluyente, se ha convertido en modelo generador de corrupción.

Es mucho más abarcador y más profundo que los negociados, el peculado, de los funcionarios o de los políticos.

Abarca a todos los sectores y actividades de la sociedad. Tengan o no que ver con el Estado y las instituciones. Hasta las religiones, cultos y credos abarca.

Un régimen que sobrevive por la exclusión, la imagen, el poder y el tener, no puede ser sino inherentemente corrupto. Un botón: cuando el modo institucional de ejercitar el gobierno y la conducción del Estado es monopólico; cuando se han abandonado las formas y dinámicas inclusivas de reconocer y respetar las fuerzas y potencias propias de la sociedad; cuando el modo exclusivo de acceso es la elección, en rigor, la campaña y ésta se reduce excluyentemente a lo tecnológico y multimediático con costos exorbitantes (la presidencial del próximo año no costará menos de 2500 millones), ¿Quién puede afrontarla? ¿”Quién paga pasaje?” ¿Quién elige y acomoda los candidatos en las listas? ¿Quién controla, nombra funcionarios, distribuye actividades, metas, objetivos?

Entonces, ¿que se vayan todos, como en el 2001? No es así. Ya se vio. La respuesta fue “Nos quedamos todos… ¿y qué?”

El principio, el comienzo de la solución, es RECUPERAR EL SISTEMA DE CONDUCCIÓN Y DECISIÓN DEL MOVIMIENTO NACIONAL. El Movimiento Nacional operativo y en el poder, soluciona los mecanismos, formas, ámbitos y dinámicas del régimen. Sobre todo en este tiempo en el que gran parte de los argentinos aspira a un cambio.

LA COMPOSICIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE LA TOMA DE DECISIONES ES, DESDE AHORA MISMO, LA CLAVE DE RESTAURACIÓN.

Comenzando por corregir las distorsiones. La mayor, el monopolio.

LAS FUERZAS DE LA INSTITUCIONALIDAD SON UNA PARTE; LAS DEL TRABAJO Y LA PRODUCCIÓN, OTRA PARTE; LA DE LOS EXCLUIDOS, DESEMPLEADOS Y DESVALORIZADOS, LA TERCERA. Y TODAS DEBEN TENER UNA CANTIDAD EQUIVALENTE. EL TERCIO.

Para cerrar, viene al acaso de este texto una frase de un argentino al que no alcanza el tiempo para recordar y respetar:

“Un gobierno no cae porque sea malo simplemente, sino porque hay condiciones que se dan y fuerza organizada para aprovecharlas.”

John William Cooke

LA NECESIDAD DE UNIDAD…EN SITUACIÓN

Pues en situación, hay dos tipos de expectativas de unidad: LA QUE NECESITAMOS NOSOTROS…Y LA QUE QUIEREN ELLOS

 

Breve introducción

Seguidamente transcribo un artículo/editorial, aparecido en “El Dipló” en su Edición Nro 225 – Marzo de 2018, referido al proceso de unidad del peronismo.

Es un buen artículo, que desgrana el análisis de los obstáculos de la que califica como “difícil situación”, induciendo UNA posibilidad y oportunidad.

Los conceptualiza en cinco planos. En el último estriba la mayor complejidad,  “…el peronismo enfrenta un desafío sociológico…”. En un par de párrafos desgrana el cambio profundo ocurrido en la sociedad argentina y sus clases, referido, claro está, a la construcción de la representatividad política.

Debo puntualizar (porque, aclaro por si hace falta, no comulgo con los presupuestos político-doctrinales-ideológicos de la revista, ni tengo vocación propagandística), que aunque tiene una lograda cobertura de “objetividad periodístico-sociológica”, en rigor expresa a esa suerte de reminiscencia socialdemócrata (haciendo una rápida analogía , un equivalente al actual “Podemos” catalán), que aún se debate en las penumbras de la debacle del sistema demoliberal europeo, y que no acierta a encontrar el rumbo definitivo toda vez que no se anima a concebir más allá de la burguesía partidocrática.

Como también lo está y estará su aparente “contradictor”, la centro-derecha (por un decir, siguiendo con la misma analogía, los “Ciudadanos” españoles de hoy, supuestos sucesores del PP).

Pero viene al acaso de la situación concreta (no analítico-intelectual), toda vez que dicha conciencia y praxis está y seguirá estando presente en la edificación/construcción del Movimiento Nacional, porque el principio participativo así lo exige.

Y digo “aparentes contradictores” (visto desde nosotros, no desde Europa), porque en rigor comparten la misma dependencia del sistema de poder económico globalista, sea transnacional o vernáculo (algunos, de los “tipo” Wall Street; algunos otros, de las grandes tías del comercio, industria, laboratorios y las comunicaciones. Y otras cositas que ahora pasaremos). Como ocurre con todos los sistemas políticos occidentales.

En fin, representantes de los intereses hegemónicos y corruptos tipo “este capitalismo global es el único modelo posible, su gobernabilidad es la responsabilidad y obligación de la institucionalidad particular o multilateral; y al que esté en contra…Marte los espera”

En una próxima entrega profundizaremos nuestro propio diagnóstico, basado, precisamente, en dos cuestiones centrales de la situación, insoslayables para cualquier modelo propositivo: tendencia a la hegemonía y “virus social de la corrupción”.

“El Diplo”

EDITORIAL

Todos unidos volveremos

Por José Natanson

Nítidamente recortado frente a un gobierno que para bien o mal se afirma en su mix de gradualismo neoliberal, políticas sociales y demagogia punitiva, el peronismo vacila ante un interrogante que había permanecido cerrado desde el alfonsinismo: ¿su resurrección es inevitable? ¿Es un ave fénix que renacerá siempre o un día sus cenizas se apagarán, como se apagaron las de otras experiencias populistas del siglo pasado, digamos como el varguismo brasilero, el APRA peruano o el MNR boliviano? La decisión de un conjunto de dirigentes provenientes del kirchnerismo, el massismo, el randazzismo y los peronismos del interior de reunirse para un primer gesto de unidad confirma la gravedad de la crisis. Pero, ¿alcanza? ¿Y qué posibilidades hay de que se transforme en una alternativa política al macrismo?

La situación es crítica. Si la derrota de Daniel Scioli y Aníbal Fernández en las elecciones de 2015 fue una primera señal, la caída en las legislativas del año pasado asumió la forma de una catástrofe. Perdieron todos: perdió el kirchnerismo, nada menos que con la figura de Cristina y contra Esteban Bullrich (como escribió Sol Prieto, el mejor candidato opositor perdió contra el peor candidato oficialista); perdieron también las opciones neo-K de Agustín Rossi y Jorge Capitanich, perdió la hipótesis colaboracionista de Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey y perdió, por último, la entente contra-natura de Sergio Massa y Margarita Stolbizer (Massa perdió en… Tigre). Como las pocas excepciones (Tucumán, San Juan, San Luis) carecen de proyección nacional, el escenario es trágico: si finalmente se produce la dichosa unidad, que como recuerda Nicolás Tereschuk es un concepto caro a la tradición peronista (1), será la unidad de los derrotados.

Puede ser también una oportunidad, claro. No hace falta remontarse a la posguerra europea para aprender que los desastres suelen marcar el origen de muchos cambios históricos. En la Argentina de los 80, después de la inesperada derrota en manos de Raúl Alfonsín, el peronismo inició un revulsivo proceso de reconversión que le permitió sacudirse los componentes fascistoides que todavía albergaba, transformarse en un partido más moderno y presentable y ofrecer, finalmente, una alternativa a la sociedad: la Renovación fue una articulación precaria de un conjunto de dirigentes que tenían poco que ver entre sí, salvo la conciencia de que para recuperar el poder había que desplazar de la conducción a los sindicalistas, reemplazarlos por políticos, y mantenerse unidos (2). Como la vida es una moneda, el emergente no fue la tibia socialdemocracia herbívora de Antonio Cafiero sino el “candidato negro”, Carlos Menem, el menos renovador de los renovadores.

¿Podrá el peronismo encarar hoy un proceso similar al que atravesó en los 80? Aunque la horizontalidad de los perdedores facilita el diálogo y la necesidad acicatea, hay varios obstáculos por delante, ninguno insalvable pero todos mayúsculos.

Enumerémoslos.

El primero es el perímetro. El renacimiento peronista depende de la posibilidad de construir un espacio capaz de contener a todas, absolutamente a todas las ramas partidarias dispersas. Para ello es necesario que nadie disponga de poder de veto sobre los demás, porque todos tienen buenas razones para excluir a otro, ni se asuma a priori como el líder, lo que a su vez supone revisar el lugar del kirchnerismo: si por un lado las elecciones del año pasado demostraron que conserva su peso en importantes sectores de la sociedad y que su presencia en cualquier armado es imprescindible, por otro carece de la fuerza necesaria para orientar el conjunto: es la parte de un todo. En otras palabras, la unidad del peronismo exige la renuncia de Cristina a su conducción.

La segunda cuestión es programática. Aunque la idea de las elecciones como una fría compulsa entre plataformas de gestión no deja de ser una fantasía, y aunque tiene razón Jaime Durán Barba cuando dice que las campañas giran cada vez más en torno a las emociones y los miedos y menos alrededor de las argumentaciones racionales, una propuesta electoral potente exige sino coherencia al menos una consistencia mínima que permita transmitir cierta verosimilitud: el peronismo deberá procesar las contradicciones recientes –por ejemplo entre los que votaron el acuerdo con los fondos buitre y los que lo rechazaron como una claudicación cipaya– y pensar el modo de enfrentar las actuales –por ejemplo entre los que consideran a Carlos Zannini y Julio De Vido presos políticos y los que no–.

La tercera cuestión: los condicionamientos institucionales derivados del régimen político, que tiende a premiar al oficialismo y castigar a la oposición. La reforma constitucional del 94 acortó el mandato presidencial a cuatro años, habilitó la reelección y sincronizó en un mismo año las elecciones presidenciales y las de gobernadores, que también tienen períodos de cuatro años y en general pueden aspirar a un segundo mandato consecutivo. Como los jefes provinciales pueden adelantar los comicios en sus distritos y como la afirmación territorial es condición para cualquier aventura posterior, los caciques peronistas seguramente optarán por desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales para garantizar su supervivencia (3). Salvo aquéllos que, como Urtubey, ya van por su segundo período, el resto tiene pocos incentivos para apostar a un nebuloso armado nacional, y probablemente ya se haya resignado a convivir cuatro años más con Macri, cuya asistencia, por otra parte, necesitan. En contraste, la estrategia del gobierno es simple: unificar las elecciones bonaerenses y porteñas con las nacionales y apostar al trío Macri-Vidal-Rodríguez Larreta.

El cuarto desafío es el del liderazgo. El peronismo carece hoy de un conductor claro, como en su momento fueron Perón, Menem y los Kirchner, y ninguno de los dirigentes más relevantes parece capaz de encarnarlo. ¿Quién será entonces el candidato? Más allá de las mil combinaciones que se ensayan en otras tantas mesas de arena, el hecho de que ningún dirigente aparezca como favorito crea las condiciones para que el postulante surja de unas PASO civilizadas (otro desafío) entre dos o tres fórmulas. En esta hipótesis, el candidato final no sería una figura rutilante sino el emergente de un camino de reunificación, el resultado de un proceso virtuoso; por eso todavía no sabemos su nombre, como en su momento ocurrió con Menem y Kirchner, dos sorpresas. La alternativa a esta apuesta paciente es la búsqueda de una figura extrapartidaria ultrapopular, la “hipótesis Tinelli”, pero parece improbable, porque resulta ajena a la tradición peronista y porque la sociedad argentina no es proclive a votar outsiders (uno de los pocos vicios que no tenemos).

Pero incluso si los planetas se alinearan y este proceso avanza, el peronismo enfrenta un desafío sociológico, que es el más importante porque no tiene solución (no al menos en el corto plazo, cuando estamos todos vivos): el de la heterogeneización de su base social. En efecto, la destrucción del tejido industrial y la mutación del mundo del trabajo vienen produciendo desde hace ya un par de décadas una fragmentación del universo popular que, a grandes rasgos, hoy se divide entre los desocupados, los trabajadores informales y los trabajadores formales (el “moyanismo social”, cuya emigración primero al massismo y luego al PRO produjo el quiebre de la coalición kirchnerista –y su derrota–).

Como demuestran investigaciones recientes (4), estos modos diferentes de inserción laboral generan posiciones, visiones del mundo y hasta ideologías distintas, que profundizan la distancia incluso entre quienes viven medianera de por medio; la distancia entre el trabajador cuya vida, aun con un salario bajo, sigue organizada por el trabajo, pautada por la semana laboral y protegida por un sindicato, y el que se ve obligado a rebuscárselas con las changas y los planes.

Esto genera a su vez demandas distintas entre los sobrevivientes de la Argentina salarial que reclaman por el impuesto a las ganancias y la obra social y los hundidos del siglo XXI, que piden el socorro del Estado. Y agudiza los odios: como recuerda Juan Carlos Torre (5), el uso de los estigmas es tanto más probable cuanto más próximas están las poblaciones al contraste social o cultural: el “vago de mierda” como expresión de una fractura social dolorosa.

Durante su larga década en el poder, el kirchnerismo logró suturar esta herida abierta en el campo popular mediante la acción enérgica del Estado y el talento de su liderazgo. Sucedida la derrota, la fractura reemerge, más ardiente que nunca. Por eso el proceso de recuperación del peronismo, si finalmente se produce, debe contemplar la realidad de este universo social astillado, que es justamente lo que entendió el macrismo con su estrategia de sumar al voto natural de clase media una parte del electorado del conurbano. Pero entender la astucia del adversario y aprender de él no significa imitarlo: el último desafío peronista consiste, entonces, en evitar la tentación de copiar al macrismo, de intentar crear, como se esucha a veces, un “PRO peronista” o, más insólito aún, un “PRO de izquierda”. Sumido en su crisis más grave desde la vuelta de la democracia, el peronismo debe recorrer un camino propio y original para recuperar el poder, porque tiene recursos para hacerlo y porque es la razón de su vida.

 

Notas:

1.“‘Unidos’ es una palabra clave para el peronismo. Se llamó así la revista que pensó cómo debía o podía ser el peronismo de la transición democrática. Los peronistas no se piensan ‘juntos’. Se piensan ‘unidos’”, en http://www.artepolitica.com

  1. Germán Basso, “La renovación peronista en cuestión: una aproximación a la experiencia del peronismo durante la década del ‘80”, en Antíteses, Vol. 4, Nº 8, 2011.
  2. Julio Burdman, “La oposición imposible”, en http://www.anfibia.com
  3. Rodrigo Zarazaga y Lucas Ronconi (comps.), Conurbano infinito, Siglo XXI Editores, 2017.
  4. Juan Carlos Torre, “Los huérfanos de la política de partidos revisited”, en http://www.panamarevista.com

© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur

PARA PODER AMAR A LA PATRIA EN CONJUNTO

APORTE DE UN MILITANTE DE OTRO SITIO WEB. MUCHAS GRACIAS POR AUTORIZARLO

Un aporte a la unidad.

Una de las principales tentaciones a enfrentar es confundir unidad con uniformidad .

La unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias. La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora.

La riqueza del movimiento nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás.

La unidad pedida (en el llanto del mas vulnerable) no puede hoy ser desoída.

La unidad es una diversidad RECONCILIADA porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias.
Necesitamos de la riqueza que cada PERSONA tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen superiores o inferiores.

La unidad no puede dejar afuera el “Yo” de cada uno de los reunidos. Hay que velar por la necesidad que tiene el “Yo” de poder  integrarse y diferenciarse  en el espacio. Tiene que proyectarse de forma real en el tiempo.  Con lo cual la adhesión es a las partes . Partes de la construcción de un POLIEDRO.
Está figura de lejos  puede ser confundida con una esfera, pero si uno se acerca verá los múltiples planos que la integran.La unidad debe tener esa forma, Ser un núcleo fuerte de Soberanía, Independencia económica y Justicia Social donde cada aporte para un pueblo Feliz sea un plano, una perspectiva que acrecienta al Todo.

El arte de la unidad necesita y reclama auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias en los ‘talleres’ de los poblados, de los caminos, de las plazas y paisajes. No es un arte de escritorio, ni tan solo de documentos, es un arte de la escucha y del reconocimiento. En eso radica su belleza y también su resistencia al paso del tiempo y de las inclemencias que tendrá que enfrentar.

La unidad es el anhelo, las ansias de un Pueblo… ¿ Quienes somos los militantes para obstaculizar un deseo del Pueblo Argentino ?
Un acuerdo sincero entre un gran número de dirigentes no se mantendrá unido por la autoridad de las partes o por la suma de voluntades de los mismo. sino por la observancia de una militancia convencida en esa Garantía de prosperidad  que es la Unión de fuerzas y  un pueblo movilizado en abandonar tiempos de grieta y ajuste con marketing electoral. Así el Pueblo de asegura ser  la masa  que de  impulso a las transformaciones de ese órgano de unidad.

La unidad reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos.

Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia; esa solidaridad que nos lleva a decir: nos necesitamos desde nuestras diferencias para que esta tierra siga siendo bella. Es la única arma que tenemos contra la ‘deforestación’ de la esperanza.

La unidad, si quiere construirse desde el reconocimiento y la solidaridad, no puede aceptar cualquier medio para lograr este fin. Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos ; en primer lugar, debemos estar atentos a la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, sí —y necesarios—, pero que al no volverse concretos terminan ‘borrando con el codo, lo escrito con la mano’ y esto también es violencia, porque frustra la esperanza. En segundo lugar, es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose voluntades.
No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa.
Por eso decimos: “no al YO SOY LA UNIDAD” que destruye, en ninguna de sus dos formas.

Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad.

¡Cuánto camino a recorrer, cuánto camino para aprender!

TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS…
un anhelo hondo que brota no sólo de nuestros corazones, sino que resuena como un grito, como un canto para la JUSTICIA SOCIAL.

Por eso,COMPAÑEROS, por los hijos de esta tierra, por los hijos de sus hijos digamos en cada encuentro, en cada reunión, en cada plenario “”QUEREMOS  LA UNIDAD ”

Un militante.

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AMPLIANDO LA BUENA NUEVA DEL 21

“…se volvió loco Barbarito!”

En una presentación del Buena Vista Social Club, el conjunto de veteranos cubanos, y ante una repentina  y genial improvisación de Bárbaro Torres Delgado ejecutando en su laud un acorde de altísima nota de la escala y rara posición del cuerpo, Elíades Ochoa, asombrado, pronuncia la frase que da título a este párrafo: “..¡Se volvió loco Barbarito, hay que enderezarlo!!!”

A lo largo de este blog desde el cual intentamos aportar al presente del Movimiento Nacional, también hemos venido publicando notas diversas con la intención de ayudar a conocer con más profundidad el mando y los modos de conducción del adversario.

En el artículo anterior, reeditando otros de muchos meses atrás, incluíamos la advertencia dual, por un lado de no subestimar; y por otro, la de tampoco dar por el pito, más de lo que el pito vale.

Pero lo más importante es lo de no subestimar. En este punto cabe agregar, referido a nosotros mismos, el Movimiento Nacional, no dar el paso más largo de lo que se puede. Ni siquiera, y especialmente, en el ánimo y las expresiones cotidianas.

El extendido juicio popular de “se volvió loco…”, siempre viene al caso de cuando se está en presencia de conductas o acontecimientos difíciles de comprender o asimilar en forma rápida. Cuestan, sea por su magnitud o desmesura, e indica solamente eso, asombro antes que subestimación.

Porque este “se volvió loco…” ha devenido de dos acciones simultaneas: una la de aprovecharse de la inflación, la inseguridad y la violencia de los delincuentes de toda calaña, sin  negarse al amparo de la apología institucional del delito. Y la otra, seguir explotando el enfrentamiento y la división.

Si el poder, que es siempre una capacidad de realización y herramienta resultante de la concepción política que anima a los sujetos que actúan y ejecutan, entonces, viene al acaso de esta reflexión, en su expresión más general, que hay dos formas de política y de poder: lo popular y lo oligárquico. La diferencia sustancial (perdón por la simplificación, pero es en honor a la brevedad) es que el primero (popular) persigue el bien común y es actuada por muchos; mientras que lo segundo (oligárquico) busca el bienestar de pocos y es actuado por grupos, élites o sectas.

La reacción que generó la movilización del 21 de febrero

Sin dudas la movilización fue apabullante. No por “millonaria”, aunque cuantiosa numéricamente hablando, sino por su realidad cualitativa:

* El Movimiento Nacional fue capaz de articular espacios y fuerzas diversas por fuera de toda “gran representación institucional” y trascendiendo “toda ʽmarca’  de la agenda del régimen”: las fuerzas políticas vieron ocluido el monopolio de su representación, marchando a la zaga de las fuerzas sociales y productivas; y tan importante como eso, lo hicieron más allá de la reivindicación, reclamo o discrepancia con los “temas” impuestos por el régimen (una ley, una medida de gobierno, etc.), pero incluyéndolas a todas. Y encima, en clara defensa de su dirigencia más obediente, en este caso, Moyano;

* El Movimiento Nacional rompió el falso mito de que ʽla cantidad se asegura con el paro de los transportes’;

* Apareció la primera expresión de una nueva mística política, en paz, orgánica y ordenadamente;

* Se expresó y visibilizó, no solamente en Buenos Aires sino en todo el país, que la unión y la unidad comienzan a ser una realidad concluyente y constitutiva;

* Se fracturó el frente social -de expectativas, sensaciones y sobre todo CONFIANZA- que era el capital político concreto del régimen. En este orden habrá de persistir eso que ahora se conoce como “núcleo duro”.

LA REACCIÓN DEL RÉGIMEN FUE RÁPIDA Y CERTERA

El objetivo, el mismo de siempre: impedir la reunión, debilitar y disgregar la fuerza y las fuerzas contrarias (el Movimiento Nacional). Técnicamente, GANAR TIEMPO CON EL MENOR GASTO DE FUERZA Y ESPACIO. Y COMO EN LAS ARTES MARCIALES ORIENTALES, APROVECHAR A SU FAVOR POTENCIA Y FUERZA DEL CONTRINCANTE. Los medios, ya los hemos descripto en otros artículos.

¿QUÉ ES LO QUE SE OPONE A LA REUNIÓN DE LA COMUNIDAD? EL INDIVIDUO.

¿QUÉ ES LO QUE SE OPONE A LA CONGREGACIÓN DE LA MAYORÍA? EL INDIVIDUO REUNIDO EN PARTES. LA SUMA DE LAS PARTES NUNCA DA UNA MAYORÍA DE NADA. LA PREVALENCIA DE LAS PARTES POSTERGA LA EXPRESIÓN DEL TODO.

Por eso nos equivocamos a veces, cuando rápidamente definimos que ciertas acciones son “cortina de humo”. A veces lo son. Y como es humo, empieza y termina, dura, permanece, según sea la fuerza del viento.

En otras ocasiones más que humo, son verdaderas acciones políticas oportunas, determinadas, planificadas, que no necesariamente de por sí entregarán “votos”, ni restaurarán “confianza”. Pero aplacan, ablandan. Nuevamente el individuo y el sector prevalecen sobre la comunidad y la Nación.

Y, lo más importante, mantienen el dominio de la agenda propia del régimen.

Estos elementos son clave en el poder oligárquico que hoy detenta la institucionalidad o lo que queda de ella.

Esta agenda del régimen está pergeñada sobre la base del conocimiento de todos aquellos aspectos anímicos, psicológicos; individuales y grupales; tecnológicos; fortalezas y debilidades; estímulos, impulsos, necesidades, deseos; expectativas y micro-realidades, etc. que anidan en los argentinos.

Desde su sesgo constante: cómo aquellos (forma, modo) deben ser accionados aún en contra de las mismas personas (y del país) si es preciso, con tal de conseguir sus objetivos. Por eso hemos dicho que son crueles, estultos herederos de los conquistadores del desierto, esos que inscribieron a fuego la barbarie en nuestra historia; como enseña Fermín, exponente de la civilización.

Este es el “espacio” propio y propicio del duranbarbismo y sus técnicas de psicopolítica. La encuesta cuantitativa y la estadística son solamente herramientas de medición y cálculo.

Esta es una de las columnas fundamentales de su poder. Agregueémosle el “marketing de guerrilla” (ojo, no es un invento de este blog, tampoco confundir con la “guerrilla tuitera” del Comandante Marquitos), y la calle también pueden “ganarla” de ese modo 2.0 que tanto les gusta y acomoda (ayudados por algunas fuerzas políticas que “siempre quieren todo ya”). Por eso no hay que subestimar.

Sucintamente estamos diciendo que tienen en su agenda una variopinta cartelera de temas/actividades, planificada y determinada, que aprovechan según el tema o materia, el escenario, la circunstancia y diferencia de valor según el momento y el lugar.

Pero, rápida y genéricamente, conviene ahora conceptualizarlos como aquellas fracciones de tiempo-espacio “invisibles” que pertenecen a la cotidianidad de los sujetos. Se trata de cuestiones, temas, ámbitos de las personas, grupos o partes que ofrecen grandes oportunidades de aprovechamiento de sus estados de ánimo y que casi “garantizan” resultar muy receptivos, por el significado y la situación emocional que generan en los sujetos. Son aquellos ʽmomento-lugar’ intermedios entre la necesidad y la aspiración en los que una verdad puede ser trastocada o transmutada en posverdad, mescolanza de temas y cuestiones para disgregar y confundir. La condición necesaria es que se trate de una parte de la realidad cotidiana (aunque sea fragmentaria) de la vida de los sujetos.

Así sobre estas “invisibilidades” se pueden estimular deseos, suscitar necesidades y hasta generar acciones colectivas, como sería también ganar la calle. El fiasco de la convocatoria al obelisco aquel fin de semana anterior al 21 en apoyo de Macri, reveló y les reveló por donde no les conviene ir y lo que no deben hacer. Pero nada más. No subestimar por ese acontecimiento.

Delicado momento del Movimiento Nacional

Hay 2019 si el Movimiento Nacional es capaz de organizarse. El 21 de febrero mostró signos más que halagüeños, además de los citados anteriormente:

* Una incipiente DEMOCRACIA SOCIAL CON CAPACIDAD DE INICIATIVA. No debería perderla. Para ello, necesitamos ampliarla en las cuestiones sustantivas. Me permito señalar algunas como contribución al planteo general:

  1. a) Cuenta con un cuerpo básico de coordinación, que es el convocante a la movilización. Necesitamos que dicho cuerpo extienda la cita a todas las orgánicas existentes en el campo popular (CGE, CGU, órganos sociales y comunitarios de todo tipo y volumen distribuido en todo el territorio del país; partidos políticos, organizaciones empresarias, etc.)

Convocatoria a la concepción política y ejecutiva del Modelo Nacional sobre el cual se articule la potencia y la fuerza del Movimiento Nacional.

PODEMOS INICIAR CON REALIDADES EFECTIVAS Y SUSTANTIVAS:

  • El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional formulado por Juan Perón en 1974, completamente inconcluso pero con una enorme vigencia si se lo rescata prudentemente adecuado al cambio de época;
  • La Carta Encíclica Laudato Si, base conceptual y orientadora de acciones sobre la cual ordenar la ejecución nacional pero, sobre todo, el armado de bloques de naciones sin lo cual un país solo, cualquiera de todos, no podrá avanzar mucho más allá que de la explicitación testimonial;
  • Un corpus de Doctrina Nacional sedimentado por el Movimiento Nacional a lo largo de toda nuestra historia que manifiesta y hace coherentes nuestro modo de ser, conductas trascendentes y metas aún por lograr;
  1. b) SI QUEREMOS Y BUSCAMOS, CONTAREMOS, en humildad y docilidad, con una Garantía de última instancia que asegura universalidad en este mundo fracturado; e imparcialidad en los acuerdos y compromisos a los que seamos capaces de arribar puertas adentro;
  2. c) Como lo que proponemos es la movilización y reunión de fuerza y potencia en pos de la unidad de concepción, base de la unidad de acción, con el fin de un producto concreto, el acuerdo de metas y acciones -minga a la propuesta oligárquica de las “políticas de Estado”-, NECESITAMOS que el Núcleo Básico de Coordinación invite a integrar un Consejo Provisorio a miembros QUE DESIGNEN las diversas orgánicas presentadas (CADA CUAL SEGÚN SU PROPIA RESOLUCIÓN),

ORIGINANDO, así, la MESA DE CONDUCCIÓN DEL MOVIMIENTO NACIONAL.

No podemos olvidarnos que EL MOVIMIENTO NACIONAL SE CONSTITUYE

  • con el fundamento amalgamador de una DOCTRINA (ya la tenemos y actualizada);
  • alrededor de una CONDUCCIÓN (que es el paso siguiente y necesario);
  • UNA FUERZA LIBREMENTE ORGANIZADA (ya la tenemos aunque en mucho sea incipiente, pero que si la movilización es eficaz, rápidamente habrá de perfeccionarse);
  • se ACCIONA MEDIANTE FORMAS DE EJECUCIÓN, ACORDADAS, CONCORDANTES Y CONCURRENTES que serán producto de la concepción del Modelo a través de la PARTICIPACIÓN POPULAR.

LA FÓRMULA A ACTUALIZAR Y DESARROLLAR:

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA ES GOBIERNO CENTRALIZADO, ESTADO ORGANIZADO Y PUEBLO LIBRE

Los tiempos que vienen juegan nuestro mejor modo de ser. Necesitaremos desplegar templanza, paciencia, tolerancia, generosidad, renunciamiento, inclusión. En fin, todo el amor a la Patria y al Pueblo que guardamos en nuestro corazón. ¡Queremos!