PARA PODER AMAR A LA PATRIA EN CONJUNTO

APORTE DE UN MILITANTE DE OTRO SITIO WEB. MUCHAS GRACIAS POR AUTORIZARLO

Un aporte a la unidad.

Una de las principales tentaciones a enfrentar es confundir unidad con uniformidad .

La unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias. La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora.

La riqueza del movimiento nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás.

La unidad pedida (en el llanto del mas vulnerable) no puede hoy ser desoída.

La unidad es una diversidad RECONCILIADA porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias.
Necesitamos de la riqueza que cada PERSONA tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen superiores o inferiores.

La unidad no puede dejar afuera el “Yo” de cada uno de los reunidos. Hay que velar por la necesidad que tiene el “Yo” de poder  integrarse y diferenciarse  en el espacio. Tiene que proyectarse de forma real en el tiempo.  Con lo cual la adhesión es a las partes . Partes de la construcción de un POLIEDRO.
Está figura de lejos  puede ser confundida con una esfera, pero si uno se acerca verá los múltiples planos que la integran.La unidad debe tener esa forma, Ser un núcleo fuerte de Soberanía, Independencia económica y Justicia Social donde cada aporte para un pueblo Feliz sea un plano, una perspectiva que acrecienta al Todo.

El arte de la unidad necesita y reclama auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias en los ‘talleres’ de los poblados, de los caminos, de las plazas y paisajes. No es un arte de escritorio, ni tan solo de documentos, es un arte de la escucha y del reconocimiento. En eso radica su belleza y también su resistencia al paso del tiempo y de las inclemencias que tendrá que enfrentar.

La unidad es el anhelo, las ansias de un Pueblo… ¿ Quienes somos los militantes para obstaculizar un deseo del Pueblo Argentino ?
Un acuerdo sincero entre un gran número de dirigentes no se mantendrá unido por la autoridad de las partes o por la suma de voluntades de los mismo. sino por la observancia de una militancia convencida en esa Garantía de prosperidad  que es la Unión de fuerzas y  un pueblo movilizado en abandonar tiempos de grieta y ajuste con marketing electoral. Así el Pueblo de asegura ser  la masa  que de  impulso a las transformaciones de ese órgano de unidad.

La unidad reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos.

Esto nos introduce en el camino de la solidaridad como forma de tejer la unidad, como forma de construir la historia; esa solidaridad que nos lleva a decir: nos necesitamos desde nuestras diferencias para que esta tierra siga siendo bella. Es la única arma que tenemos contra la ‘deforestación’ de la esperanza.

La unidad, si quiere construirse desde el reconocimiento y la solidaridad, no puede aceptar cualquier medio para lograr este fin. Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos ; en primer lugar, debemos estar atentos a la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, sí —y necesarios—, pero que al no volverse concretos terminan ‘borrando con el codo, lo escrito con la mano’ y esto también es violencia, porque frustra la esperanza. En segundo lugar, es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose voluntades.
No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa.
Por eso decimos: “no al YO SOY LA UNIDAD” que destruye, en ninguna de sus dos formas.

Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad.

¡Cuánto camino a recorrer, cuánto camino para aprender!

TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS…
un anhelo hondo que brota no sólo de nuestros corazones, sino que resuena como un grito, como un canto para la JUSTICIA SOCIAL.

Por eso,COMPAÑEROS, por los hijos de esta tierra, por los hijos de sus hijos digamos en cada encuentro, en cada reunión, en cada plenario “”QUEREMOS  LA UNIDAD ”

Un militante.

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AMPLIANDO LA BUENA NUEVA DEL 21

“…se volvió loco Barbarito!”

En una presentación del Buena Vista Social Club, el conjunto de veteranos cubanos, y ante una repentina  y genial improvisación de Bárbaro Torres Delgado ejecutando en su laud un acorde de altísima nota de la escala y rara posición del cuerpo, Elíades Ochoa, asombrado, pronuncia la frase que da título a este párrafo: “..¡Se volvió loco Barbarito, hay que enderezarlo!!!”

A lo largo de este blog desde el cual intentamos aportar al presente del Movimiento Nacional, también hemos venido publicando notas diversas con la intención de ayudar a conocer con más profundidad el mando y los modos de conducción del adversario.

En el artículo anterior, reeditando otros de muchos meses atrás, incluíamos la advertencia dual, por un lado de no subestimar; y por otro, la de tampoco dar por el pito, más de lo que el pito vale.

Pero lo más importante es lo de no subestimar. En este punto cabe agregar, referido a nosotros mismos, el Movimiento Nacional, no dar el paso más largo de lo que se puede. Ni siquiera, y especialmente, en el ánimo y las expresiones cotidianas.

El extendido juicio popular de “se volvió loco…”, siempre viene al caso de cuando se está en presencia de conductas o acontecimientos difíciles de comprender o asimilar en forma rápida. Cuestan, sea por su magnitud o desmesura, e indica solamente eso, asombro antes que subestimación.

Porque este “se volvió loco…” ha devenido de dos acciones simultaneas: una la de aprovecharse de la inflación, la inseguridad y la violencia de los delincuentes de toda calaña, sin  negarse al amparo de la apología institucional del delito. Y la otra, seguir explotando el enfrentamiento y la división.

Si el poder, que es siempre una capacidad de realización y herramienta resultante de la concepción política que anima a los sujetos que actúan y ejecutan, entonces, viene al acaso de esta reflexión, en su expresión más general, que hay dos formas de política y de poder: lo popular y lo oligárquico. La diferencia sustancial (perdón por la simplificación, pero es en honor a la brevedad) es que el primero (popular) persigue el bien común y es actuada por muchos; mientras que lo segundo (oligárquico) busca el bienestar de pocos y es actuado por grupos, élites o sectas.

La reacción que generó la movilización del 21 de febrero

Sin dudas la movilización fue apabullante. No por “millonaria”, aunque cuantiosa numéricamente hablando, sino por su realidad cualitativa:

* El Movimiento Nacional fue capaz de articular espacios y fuerzas diversas por fuera de toda “gran representación institucional” y trascendiendo “toda ʽmarca’  de la agenda del régimen”: las fuerzas políticas vieron ocluido el monopolio de su representación, marchando a la zaga de las fuerzas sociales y productivas; y tan importante como eso, lo hicieron más allá de la reivindicación, reclamo o discrepancia con los “temas” impuestos por el régimen (una ley, una medida de gobierno, etc.), pero incluyéndolas a todas. Y encima, en clara defensa de su dirigencia más obediente, en este caso, Moyano;

* El Movimiento Nacional rompió el falso mito de que ʽla cantidad se asegura con el paro de los transportes’;

* Apareció la primera expresión de una nueva mística política, en paz, orgánica y ordenadamente;

* Se expresó y visibilizó, no solamente en Buenos Aires sino en todo el país, que la unión y la unidad comienzan a ser una realidad concluyente y constitutiva;

* Se fracturó el frente social -de expectativas, sensaciones y sobre todo CONFIANZA- que era el capital político concreto del régimen. En este orden habrá de persistir eso que ahora se conoce como “núcleo duro”.

LA REACCIÓN DEL RÉGIMEN FUE RÁPIDA Y CERTERA

El objetivo, el mismo de siempre: impedir la reunión, debilitar y disgregar la fuerza y las fuerzas contrarias (el Movimiento Nacional). Técnicamente, GANAR TIEMPO CON EL MENOR GASTO DE FUERZA Y ESPACIO. Y COMO EN LAS ARTES MARCIALES ORIENTALES, APROVECHAR A SU FAVOR POTENCIA Y FUERZA DEL CONTRINCANTE. Los medios, ya los hemos descripto en otros artículos.

¿QUÉ ES LO QUE SE OPONE A LA REUNIÓN DE LA COMUNIDAD? EL INDIVIDUO.

¿QUÉ ES LO QUE SE OPONE A LA CONGREGACIÓN DE LA MAYORÍA? EL INDIVIDUO REUNIDO EN PARTES. LA SUMA DE LAS PARTES NUNCA DA UNA MAYORÍA DE NADA. LA PREVALENCIA DE LAS PARTES POSTERGA LA EXPRESIÓN DEL TODO.

Por eso nos equivocamos a veces, cuando rápidamente definimos que ciertas acciones son “cortina de humo”. A veces lo son. Y como es humo, empieza y termina, dura, permanece, según sea la fuerza del viento.

En otras ocasiones más que humo, son verdaderas acciones políticas oportunas, determinadas, planificadas, que no necesariamente de por sí entregarán “votos”, ni restaurarán “confianza”. Pero aplacan, ablandan. Nuevamente el individuo y el sector prevalecen sobre la comunidad y la Nación.

Y, lo más importante, mantienen el dominio de la agenda propia del régimen.

Estos elementos son clave en el poder oligárquico que hoy detenta la institucionalidad o lo que queda de ella.

Esta agenda del régimen está pergeñada sobre la base del conocimiento de todos aquellos aspectos anímicos, psicológicos; individuales y grupales; tecnológicos; fortalezas y debilidades; estímulos, impulsos, necesidades, deseos; expectativas y micro-realidades, etc. que anidan en los argentinos.

Desde su sesgo constante: cómo aquellos (forma, modo) deben ser accionados aún en contra de las mismas personas (y del país) si es preciso, con tal de conseguir sus objetivos. Por eso hemos dicho que son crueles, estultos herederos de los conquistadores del desierto, esos que inscribieron a fuego la barbarie en nuestra historia; como enseña Fermín, exponente de la civilización.

Este es el “espacio” propio y propicio del duranbarbismo y sus técnicas de psicopolítica. La encuesta cuantitativa y la estadística son solamente herramientas de medición y cálculo.

Esta es una de las columnas fundamentales de su poder. Agregueémosle el “marketing de guerrilla” (ojo, no es un invento de este blog, tampoco confundir con la “guerrilla tuitera” del Comandante Marquitos), y la calle también pueden “ganarla” de ese modo 2.0 que tanto les gusta y acomoda (ayudados por algunas fuerzas políticas que “siempre quieren todo ya”). Por eso no hay que subestimar.

Sucintamente estamos diciendo que tienen en su agenda una variopinta cartelera de temas/actividades, planificada y determinada, que aprovechan según el tema o materia, el escenario, la circunstancia y diferencia de valor según el momento y el lugar.

Pero, rápida y genéricamente, conviene ahora conceptualizarlos como aquellas fracciones de tiempo-espacio “invisibles” que pertenecen a la cotidianidad de los sujetos. Se trata de cuestiones, temas, ámbitos de las personas, grupos o partes que ofrecen grandes oportunidades de aprovechamiento de sus estados de ánimo y que casi “garantizan” resultar muy receptivos, por el significado y la situación emocional que generan en los sujetos. Son aquellos ʽmomento-lugar’ intermedios entre la necesidad y la aspiración en los que una verdad puede ser trastocada o transmutada en posverdad, mescolanza de temas y cuestiones para disgregar y confundir. La condición necesaria es que se trate de una parte de la realidad cotidiana (aunque sea fragmentaria) de la vida de los sujetos.

Así sobre estas “invisibilidades” se pueden estimular deseos, suscitar necesidades y hasta generar acciones colectivas, como sería también ganar la calle. El fiasco de la convocatoria al obelisco aquel fin de semana anterior al 21 en apoyo de Macri, reveló y les reveló por donde no les conviene ir y lo que no deben hacer. Pero nada más. No subestimar por ese acontecimiento.

Delicado momento del Movimiento Nacional

Hay 2019 si el Movimiento Nacional es capaz de organizarse. El 21 de febrero mostró signos más que halagüeños, además de los citados anteriormente:

* Una incipiente DEMOCRACIA SOCIAL CON CAPACIDAD DE INICIATIVA. No debería perderla. Para ello, necesitamos ampliarla en las cuestiones sustantivas. Me permito señalar algunas como contribución al planteo general:

  1. a) Cuenta con un cuerpo básico de coordinación, que es el convocante a la movilización. Necesitamos que dicho cuerpo extienda la cita a todas las orgánicas existentes en el campo popular (CGE, CGU, órganos sociales y comunitarios de todo tipo y volumen distribuido en todo el territorio del país; partidos políticos, organizaciones empresarias, etc.)

Convocatoria a la concepción política y ejecutiva del Modelo Nacional sobre el cual se articule la potencia y la fuerza del Movimiento Nacional.

PODEMOS INICIAR CON REALIDADES EFECTIVAS Y SUSTANTIVAS:

  • El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional formulado por Juan Perón en 1974, completamente inconcluso pero con una enorme vigencia si se lo rescata prudentemente adecuado al cambio de época;
  • La Carta Encíclica Laudato Si, base conceptual y orientadora de acciones sobre la cual ordenar la ejecución nacional pero, sobre todo, el armado de bloques de naciones sin lo cual un país solo, cualquiera de todos, no podrá avanzar mucho más allá que de la explicitación testimonial;
  • Un corpus de Doctrina Nacional sedimentado por el Movimiento Nacional a lo largo de toda nuestra historia que manifiesta y hace coherentes nuestro modo de ser, conductas trascendentes y metas aún por lograr;
  1. b) SI QUEREMOS Y BUSCAMOS, CONTAREMOS, en humildad y docilidad, con una Garantía de última instancia que asegura universalidad en este mundo fracturado; e imparcialidad en los acuerdos y compromisos a los que seamos capaces de arribar puertas adentro;
  2. c) Como lo que proponemos es la movilización y reunión de fuerza y potencia en pos de la unidad de concepción, base de la unidad de acción, con el fin de un producto concreto, el acuerdo de metas y acciones -minga a la propuesta oligárquica de las “políticas de Estado”-, NECESITAMOS que el Núcleo Básico de Coordinación invite a integrar un Consejo Provisorio a miembros QUE DESIGNEN las diversas orgánicas presentadas (CADA CUAL SEGÚN SU PROPIA RESOLUCIÓN),

ORIGINANDO, así, la MESA DE CONDUCCIÓN DEL MOVIMIENTO NACIONAL.

No podemos olvidarnos que EL MOVIMIENTO NACIONAL SE CONSTITUYE

  • con el fundamento amalgamador de una DOCTRINA (ya la tenemos y actualizada);
  • alrededor de una CONDUCCIÓN (que es el paso siguiente y necesario);
  • UNA FUERZA LIBREMENTE ORGANIZADA (ya la tenemos aunque en mucho sea incipiente, pero que si la movilización es eficaz, rápidamente habrá de perfeccionarse);
  • se ACCIONA MEDIANTE FORMAS DE EJECUCIÓN, ACORDADAS, CONCORDANTES Y CONCURRENTES que serán producto de la concepción del Modelo a través de la PARTICIPACIÓN POPULAR.

LA FÓRMULA A ACTUALIZAR Y DESARROLLAR:

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA ES GOBIERNO CENTRALIZADO, ESTADO ORGANIZADO Y PUEBLO LIBRE

Los tiempos que vienen juegan nuestro mejor modo de ser. Necesitaremos desplegar templanza, paciencia, tolerancia, generosidad, renunciamiento, inclusión. En fin, todo el amor a la Patria y al Pueblo que guardamos en nuestro corazón. ¡Queremos!

 

NO ES EL ADVERSARIO LA MEDIDA. ES LA HISTORIA, QUE RECLAMA SU ALTURA

Hace un año publiqué el artículo que sigue como introductorio de dos power point que se utilizaban para algunas charlas. En uno (“Producción de imagen política”), de manera sencilla y de fácil comprensión, se mostraban las formas y dinámica que tenía el macrismo de desarrollar lo que aparentaba ser un proyecto político (la “nueva política” o “política 2.0”). En el otro (“Cómo conduce Macri”), un esbozo de la “micro organización” de la propia tropa denominada Gabinete Nacional, cuyo centro es Marquitos Peña y la dinámica esencial de la acción de gobierno. Los presento todo el material, tal cual, porque tal vez sirva todavía en algo para la acción presente e inmediata. Los pdf se visualizan y descargan al final de este texto

 

Solamente una psique alterada (singular o de grupo) y una lengua desaforada, pudieron construir y poner en marcha una rémora de guerra civil, a la que minimizaron denominando como “la grieta”.

Dispusieron para tal propósito de cuatro factores:

  •             recursos físicos: los medios de comunicación y las nuevas tecnologías; alimentado y sostenido por intereses nacionales y extranjeros que todavía hay que ver su legitimidad y pertinencia;
  •             recursos generativos: el amplio bagaje de conocimientos y técnicas que facilitan, promueven y sostienen algunas ciencias que, combinadas, permiten crear y dirigir necesidades y deseos; expectativas y sensaciones; emociones y sentimientos, y hasta generar pensamientos y explotar pasiones.
  •             una fuerza compuesta mediante una fórmula extraída del más rancio progresismo, pero en verdad casi primitiva: el odio residual de la revolución libertadora asociado a la ambición ilimitada de los “nuevos ricos”, esos que “la hicieron” poniendo el Estado a su merced, a lo que venga,  pues se trata de gentes que solamente persiguen el éxito inmediato, a como sea. Una especie de revival del mequetrefe Isidorito Cañones.*­
  •             una palanca diseñada sobre sectores populares desilusionados y desorientados; castigados por cuarenta años de frustración y fracaso.

Si bien durante todo el año pasado (2016) la mayoría de la población quedó como suspendida, inmovilizada, al cabo de los hechos contradictorios y retroactivos esa mayoría ha comenzado a sustraerse de la rigurosidad de la grieta, toda vez que se percibe,  CRECIENTEMENTE, QUE NO ES MÁS QUE OTRO NEGOCIO AUTISTA QUE FAVORECE SOLAMENTE A UNOS POCOS.

Es que esta pomposa grieta careció, en rigor, de todo vestigio de legitimación histórica. Se apoyó excluyentemente en uno solo de los componentes históricos que dividieron a los argentinos, y, para mayor degradación, no pudo superar el signo de sucedáneo de esa violencia profunda que atravesó a todo nuestro pueblo. En otras palabras, de los componentes históricos solamente se apoyó en el odio y la revancha.

Sustrato importante, pero que no alcanza, hoy, para superar la estrechez del camino corto de la promesa publicitaria y marketinera.

Pero la nota ciertamente importante sobre la que se construyó esta palanca, fue una profunda aspiración de cambio (exacerbada y manipulada, es cierto también).

El sentido histórico, la meta y la direccionalidad amasadas por la esperanza, eso no se perdió nunca. Se soterró, cuanto mucho.

La fina pituitaria y los sedimentos de doctrina, la experiencia de comunidad, eso siguió siempre presente. Tal vez disminuido. Disminución que no ha alcanzado para retrotraernos a simple masa, aunque hayamos descendido un par de escalones como pueblo.

Entonces, aquel recurso, la palanca, está terminando por convertirse -o generando- en fuerza, y aquí es donde comenzará a revertirse en acción el hartazgo con el régimen.

A los Isidorito-boys se los describe como “insensibles”. ¡Peor aún, son crueles!

El autismo violento que padecen revela que la única convicción que poseen (que intentan mediática y discursivamente disimular), es una cruel sed de venganza. Cabe preguntarse ¿cual, por qué? Tienen, portan la firme creencia, convicción, de que ¡con los argentinos no se puede!

Por eso en este tiempo terminal del individualismo exacerbado, han ido al frente los descendientes directos de los conquistadores del desierto; esos que, al cabo de 140 años, lo único que amasaron es el poder de la plata mal habida. ¡Ni un cacho de cultura!, diría Clemente.*

  • No tienen prosapia (aunque mienten haciéndose llamar “patricios”)
  • Ni proyecto político (el que sus tatarabuelos tuvieron se fue perdiendo gracias al Movimiento Nacional). Solamente les ha quedado el asalto al Estado vía contrataciones de obra pública; endeudamiento privado convertido en público; contrabando; evasión fiscal, usura, etc.
  • Ni conciencia de clase: patricios no son, aunque tengan algunos casamientos ilustres que se escabulleron con la marea social. Desclasados son. Por eso se entremezclan con personajes recalados en estas costas huyendo de las guerras y hambres europeas del siglo pasado, portadores de un perfil que los acerca más a don Corleone que a cualquier gentil-hombre.
  • Ni liberales son. Conservas tampoco. Derechistas hace rato que se les fue (Duran Barba les toma el pelo, a ellos, diciendo que es un gobierno de izquierda). Clericales menos, o porque se los llevó el Concilio o por agnosticismo. A la oligarquía terrateniente pertenecieron, algunos, sólo marginalmente; y encima, a la oligarquía terrateniente la liquidaron Perón y Evita. Al partido militar ellos mismos lo entregaron para poder subsistir en democracia (es decir, ¡hasta hoy!)

SON LOS NI-NI SOCIO POLÍTICOS, MENDIGOS DEL FMI.

QUE LO ÚNICO QUE QUIERE DARLES SON ¡ORDENES! (muchachos, de la plata olvídense, miren como viene la mano internacional)

Entonces, no es para tomárselos a la ligera, pero tampoco para dar por el pito más de lo que el pito vale.

Portan y manejan herramientas que el Movimiento Nacional difícilmente vaya nunca a instrumentar porque están fundadas en una profunda inhumanidad y en un profundo anticristianismo. Hábiles aprovechadores de nuestras debilidades, aquellas poderosas herramientas tendrán uso eficiente hasta que recuperemos y accionemos otra vez nuestro más importante capital: la acción solidaria. Primero.

Y luego, si seremos capaces de recuperar el Movimiento Nacional, nuestro modo eficaz de movilizar  potencia, de organizar fuerza y experimentar poder.

* Isidorito y Clemente, personajes de historieta (comic argentino) del siglo pasado.

PRODUCCION DE IMAGEN POLITICA

CÓMO CONDUCE MACRI

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y EL NUEVO LIDERAZGO

Les dejo el video de una entrevista a Juan Grabois. Vale la pena escuchar a un dirigente social, sin dudas discípulo de Jorge Bergoglio, con la valentía de su militancia que prescinde de prenderse de la sotana del Papa Francisco.

Renacer desde la DEMOCRACIA SOCIAL es la buena nueva

El presente artículo en rigor no es sino la continuación del anterior referido a la movilización del 21 de febrero.

Habiendo pasado una semana y con el ánimo más calmado, tal vez podamos desarrollar una mayor racionalidad que la expresada en aquel otro.

El título del presente es una frase que ocupaba el centro del anterior.

El 21 de febrero no fue la primera vez que se movilizaron en forma conjunta organizaciones sindicales y movimientos sociales.

Pero el 21 de febrero hubo mucho más que reivindicación y reclamo. Fue la expresión de una voluntad popular de ocupar el centro de la vida política; reconocer el protagonismo de las orgánicas que expresan, hoy por hoy, de forma fehaciente, tanto el anhelo como la realidad de la justicia social misma.

Imperfecta, pero insoslayable. Genuino poder popular tal como es posible en lo real. Autenticidad patente del Movimiento Nacional con su propia legitimidad y legalidad. En una parte coincidente con la institucionalidad…pero en su mayor parte autónoma y basal, enraizada solamente en la vida profunda de los humildes y marginados, de los trabajadores.

En el anterior artículo también señalaba el riesgo de tomar el camino corto.

Evitar el camino corto es renunciar a la rosca, a los acuerdos de cúpula, renunciar a vivir entre “gallos y medianoche”. Asumir la responsabilidad -echarse al hombro la Patria y el pueblo- de convocar a todos los que están dispuestos a reencontrar y refundar el bien común.

Que están dispuestos a acordar qué, cuánto, cómo y cuándo. Es decir, aquellos que de inicio son capaces de renunciar a “el merecimiento”.

Evitar el camino corto es no ponerse a dirigir las formas de la participación. Las formas que deba asumir esta participación están abiertas a la consideración de quienes serán responsables de la misma, porque participar es estar conscientemente dispuesto a acordar, acuerdo que tiene dos actitudes racionales concretas, exigir y deponer, renunciar.

Evitar el camino corto es, por ahora, no pensar en el “frente”, sino accionar ahora la movilización y la voluntad general. Evitar pensar ya “en la campaña”, el “programa”, porque todo eso obliga a reducirse al partido, estrecharse en los límites del Estado. Limitarse al “¿cuánto cuesta?” y ponerse a recaudar en las city’s de la Argentina. Porque sin movimiento nacional operante, la próxima campaña armada con las reglas de los Durán Barba, costaría más de 2500 millones de pesos. No es para cualquiera esa bota de potro. Otra vez sería para aquellos que hubieran arreglado la cuenta corriente.

Es decir, evitar el camino corto (que es el que ya animan Clarín y la Nación, para quienes todo se reduce a “muchachos  hagan la unidad de todos con todos, enciérrense en la interna, pero, eso sí, democrática y de buenas y amigables maneras, no den malos espectáculos, sean modernos y educaditos”), es animarse desde el comienzo mismo, no después, a trascender la concepción liberal que solamente reconoce a los partidos políticos.

Estos todavía hoy son necesarios para presentarse a elecciones. Pero las elecciones son el último momento de la larga cadena de construcción de la voluntad popular en  Movimiento. Esto es lo primero, así se elegirán, después, los “candidatos”, ese fue el secreto del “dedo de Perón”.

El movimiento nacional es el ejercicio de la política popular.

La política popular es mucho más que el mero “arte de lo posible”.  Ya sabemos que tal camino empieza en “el arte de lo posible” y rápidamente se convierte en “es lo único que se puede”.

Es el arte y la ciencia de GENERAR POSIBILIDADES. DE GENERAR OPORTUNIDADES. DE APROVECHAR EL DESPLIEGUE DE TODAS LAS POTENCIAS.

Es la garantía adecuada, en acción y presencia.

La versión anterior del Movimiento Nacional dejó puesta una vara muy alta, la cual, está claro con cuanto está sucediendo, sigue presente en el subconsciente y el imaginario popular; y también en la racionalidad de muchos de sus dirigentes y cuadros intermedios, de base y sociales: el camino político de la revolución (y también su objetivo inmediato) es la democracia social.

Democracia social es sinónimo, por excelencia, de participación. De amplitud de miras y dinámica de inclusión. Cultura del encuentro hecha realidad desde el acercamiento mismo superando por auto.ajuste -no olvidando ni postergando- el propio interés. Es la gobernanza de la solidaridad, la devolución y la otredad. Como sigue ocurriendo -a pesar de todo-, entre los que nada o poco tienen, aquellos a los que todo les cuesta “un Perú”.

El 21 de febrero renació orgánicamente la Democracia social.

El desafío es grande. Renunciar al camino corto es animarse a convocar a todos los argentinos dispuestos a echarse la Patria al hombro.

Es animarse a retomar la alta vara inconclusa.

Más que a elaborar “planes de gobierno”, convocar a discutir y ejecutar las formas y modos necesarios del poder popular. A garantizar que cada cual tenga según merezca por cuanto sea capaz de poner.

Todos somos necesarios. A todos la Patria nos necesita: trabajadores formales, informales; hombres, mujeres; estudiantes, académicos y científicos; religiosos, agnósticos y ateos.

Eso sí, dispuestos a construir poder popular es decir, otro ordenamiento que reestructure, orgánica y funcionalmente, en los términos de la comunidad organizada, capaz de  superar las estructuras heredadas del Estado liberal, incapaces de servir eficientemente las aspiraciones de nuestro pueblo.

El desafío es grande. Renunciar al camino corto es animarse a convocar a todos los argentinos dispuestos a echarse la Patria al hombro.

Esta democracia social incipiente, ¿será capaz de convocar y movilizar a los argentinos a plasmar el Modelo Argentino? ¿Nos animaremos a reunir en cada pueblo, en cada ciudad, en cada provincia, en cada región y finalmente, en el país, el Consejo para el Proyecto Nacional Argentino? ¿Conforme a la representatividad que sea dada por los distintos grupos sociales o destacadas personalidades independientes, contribuyentes cada cual a la formulación de proposiciones y aporte de ideas fundamentales?

Tenemos, para eso, garantía de última instancia. Operemos.

Entonces sí será que desde la democracia social podrá renacer el movimiento nacional.

El 21 de febrero ocurrió el renacimiento

Comenzó a gestarse la Democracia social

Tras un largo y costoso proceso; desde lo más profundo y duradero de nuestra esencia nacional, popular, realista, sencilla, profundamente humanista y profundamente cristiana, el pueblo humilde de la patria ha comenzado a marchar en pos de su propio destino asumiendo la responsabilidad de la reconstrucción del maltrecho hogar común, la Argentina.

Reconstruir está indesligable e íntimamente unido a renacer. No es posible volver a construir si no se ha transformado y asumido una nueva forma de vivir y convivir. Es decir, si no se ha vuelto a nacer, como Nicodemo. Por eso toda reconstrucción es mucho más profunda y exigente (en esos términos), que cualquier reforma o renovación (más allá que las engloba, claro está).

Reconstruir asociada a renacer significa animarse a nuevas dinámicas, a nuevas formas, a nuevos métodos y procedimientos, a nuevos vínculos y compromisos. Renacer es aceptar y mantener, de lo anterior, aquello que es constante y se acerca a lo permanente; pero superando el desacierto, de cara a lo que viene. Porque en el hoy, así como uno puede ver aquello que fue y sigue, también, hoy (aunque tal vez pueda ser un poco más difícil), en el hoy también está presente el futuro.

Todo ello implica riesgo y responsabilidad; significa no volver a emplear los mismos métodos y procedimientos con los que antes se construyó, y esto es en sí un cambio verdadero, es la verdad del cambio, que como toda verdad no necesita de grandilocuencias ni artilugios, sino que habla por sí misma. ¿Reconstruir haciendo lo mismo que llevó al fracaso?, ¿Pretender cosas distintas haciendo lo mismo? Artilugios de la comodidad y la resignación.

Y este renacimiento para reconstruir alumbró el 21. El 21 empezó a tomar forma la DEMOCRACIA SOCIAL como posibilidad de realizar la unión; la unidad del campo popular, primero, para reconstruir la nacionalidad.

Mucho más importante que ganar una batalla…ganar la paz. Poner en movimiento y realizar todas nuestras potencias; ponerlas, como siempre fue, al servicio de todos los hombres de buena voluntad.

El Señor de la historia sí que sabe leer el tiempo en el corazón de su pueblo. Y en este tiempo en el que la humanidad se ha quedado casi sin proyectos políticos y sin conductores hábiles; en este tiempo en el que el norte entró en colapso; en el que el sur no alcanza a dar sino manotazos en el aire; en este tiempo en el que a los hombres les cuesta mantener la esperanza… en este tiempo, es como que el Señor de la historia hubiera dicho: -“Allá, en el fin del mundo, hay un pueblo que supo tener una organización; hay un pueblo que tiene una doctrina; hay un pueblo que todavía se ama y está dispuesto; de ese pueblo que supo tener un modelo, que supo ser un faro iluminador de humanidad para todos los pueblos…de ese pueblo, voy a elegir a mi delegado personal en la tierra. Y de Mi Vicario y su pueblo, espero el encaminamiento hacia la familia universal”.

Renacer desde la DEMOCRACIA SOCIAL es la buena nueva.

Pero como el Niño en Belén, éste es todavía un bebe. Tiene todavía más riesgos que fortalezas. El riesgo mayor es la tentación del camino corto, de hacer lo mismo que se hizo cuando al final se terminó en el fracaso y la derrota.

Para no repetirlos nos hace falta una tercera re: la renuncia. Renuncia a la comodidad y resignación del “es lo que hay”, invento nefasto que, si mi memoria no me falla, se instauró entre los cuadros y dirigentes allá durante la nefasta época de los 90 para aceptar lo inaceptable.

DEMOCRACIA SOCIAL podrá ser el fundamento de todo movimiento, ejercicio realizador de aceptación, encuentro e inclusión. Base del poder popular y organización de la Nación. De la revolución que necesitamos reencontrar para que la evolución no se nos pase definitivamente.

Y cumplir, que es la libertad misma.

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